La Universidad es un espacio HUMANO en el que “nos ayudan a formar nuestras mentes HUMANAS” (eso es algo que discutiremos a posteriori).
El día viernes tuve un deber corto pero interesante, se nos pidió realizar un análisis sobre el artículo “La diversidad sexual y el derecho” escrito por la feminista Dra. Gayne Villagómez Weir.
Al fin, el mensaje me pareció muy interesante. Creo que ella es una mujer muy preparada e inteligente. (Traté de buscar este título en la web para compartirlo pero, no lo encontré L de todas maneras pueden revisar si lo desean este URL: http://www.cdes.org.ec/pdf/TLC%20-%20El%20futuro%20no%20se%20impone%20se%20construye.pdf donde habla sobre “Los TLC´s y los Derechos de las Mujeres”).
Retomando lo referente a mi deber, luego de una lectura reflexiva, considero que el artículo es especialmente interesante. Concuerdo con muchas de las ideas planteadas por su autor y me parece que algunas personas podrían entender un poco más acerca de la diversidad sexual si es que lo leyeran.
Pero he obtenido algunas conclusiones que si bien mantienen al derecho como un elemento implícito, nos demuestran por qué los problemas expuestos se relacionan mucho mejor con la sociología o la antropología, demostrando la necesidad de hallarles solución a través de estos campos.
Empezaré diciendo que, si analizamos comparativamente el aprovechamiento de la energía en la época Aristotélica, con relación a nuestros días, la diferencia es enorme. Siglos de evolución que han traído consigo una lista interminable de necesidades y problemas por superar dándole al hombre la excusa perfecta para lograr avances (científicos, médicos y/o tecnológicos) increíbles. Sin embargo, en el mismo tiempo no hemos sido capaces de superar nuestros problemas de convivencia social.
La discriminación por género y la oposición colectiva a una realidad existente (concíbanse bajo esta descripción a los supuestos “trastornos” que darían lugar a la homosexualidad) ya existían en los tiempos de Aristóteles y se conservan hasta ahora. Son problemáticas tan antiguas como la humanidad misma.
Me cuestiono si la pregunta adecuada para dar contestación a este estancamiento en el proceso natural de progreso humano es: ¿POR QUÉ sucedió?, ¿QUIÉN lo ha provocado? o quizá ambas.
Creo que el factor determinante para otorgarle continuidad a esta batería de preceptos por demás caducos, es la ignorancia de los pueblos o los individuos que la predican o practican. Creo además, que esta ignorancia es cultivada deliberadamente como una medida desesperada para la conservación del poder en ciertos sectores. Esto nos ayudaría indudablemente a comprender el ¿POR QUÉ?
Ahora, si meditamos un poco más…los razonamientos y hechos en base a los que se desarrolla este artículo, están relacionados enteramente con el otorgamiento de derechos (a todos y todas en igualdad) con los que sería dable decidir o hacer lo que se considere pertinente en cuestión de sexualidad. Esto genera (según podemos observar) un escenario de escepticismo y temor a las “consecuencias desfavorables” o ¿Tal vez deberíamos decir temor a la pérdida de poder? Este es el momento de encontrar al ¿QUIÉN? de nuestra historia.
Para suprimir el cáncer terminal que sufre la humanidad, cegada por aquellas caducas e inescrupulosas manos en su intento desesperado por conservar los poderes mal habidos, es determinar: quién es el dueño de esas fuerzas, cuáles son los grupos que han ejercido esta clase de influencia.
Crear nuevas leyes, no es la solución. Tenemos que educar, promover el análisis, la objetividad y la crítica constructiva en nuestra gente. Como alguna vez dijo aquel sabio pensador venezolano (hoy degradado dentro de bocas que no necesariamente merecen el privilegio de nombrarlo)
“No puede haber libertad donde hay ignorancia. La esclavitud es hija de las tinieblas y un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”