domingo, 5 de diciembre de 2010

Intrigas Furtivas

infidelidad

Querido mio;
Te veo y rondan en mi mente aquellas preguntas frecuentes.
Esas que a pesar del tiempo,
a pesar de la respetuosa convivencia y
declarando lo modesto mi experiencia,
simplemente no he logrado descifrar.
¿Qué buscas? ¿Qué piensas?
¿Qué sientes siendo como eres?
Es que acaso… ¿No sabes bien que quieres?
O será quizá,
esto de querer sin saber…
¿Demostración fehaciente de tu audacia insolente?
Dime,
Dime Tú ¿Qué se siente?
Tú que lo sabes porque lo vives;
¿Qué se siente tener la piel tan llena de secretos y la cara tan manchada con mentiras?
¿Qué se siente hipnotizar con desvergüenza para luego, desertar con dulzura?
¿Qué se siente seducir sin discriminación y dilapidar sin vergüenza?
¿Qué se siente la soledad de desear y tomar sin tener capacidad para amar?
¿Qué se siente?
Tan solo me convoca,
lo que le convoca al que aprende.
Por eso perdona lo impertinente.
en realidad,
quisiera yo poder retratarte más decente
pero sucede querido mío,
sucede que cada respuesta es urgente y
siendo así,
es mejor pintar lo evidente.
Despues de todo,
¡Quién sabe!
Quién sabe querido y quizá…
guidada por el heroico ejemplo de tu sutil procedimiento,
en un futuro, sin espacio y sin tiempo,
podrías ser tú quien precise diluir en mí el enquistamiento
de algún furtivo cuestionamiento.
Por esto y por más, date tiempo y contéstame querido mío,
luego de que hayas logrado contestarte a ti mismo, por supuesto.
Valga esta vez el lenguaje simbólico de tus infinitos silencios,
esta curiosidad que me invade es perpetua y todo esfuerzo será más provechoso,
que mis vanos intentos por descubrirte.

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